Vacaciones en Malta en tiempos de virus corona

La República de Malta es el décimo país soberano más pequeño, y el cuarto más densamente poblado. Está compuesta por tres islas en el Mar Mediterráneo, al sur de Italia y al norte de África. Se independizó del Reino Unido en 1964, y forma parte de la Unión Europa desde el 2004. Además, tiene una política relativamente amplia para la inmigración. Debido a sus paisajes y su clima, su actividad económica más importante es el turismo.

Una de mis amigas había vivido en Buggiba, Malta, por algunos años. Una tarde de playa en La Haya me sugirió que la acompañase a visitar a sus padres y amigos. Tras ver algunas fotos y videos en internet, y descubrir que sí era posible, no lo dudé. Saqué mi ticket mediante la página de Air Malta y llené mi valija de vestidos floreados.

Atardecer en la bahía de Balluta, Saint Julian.

Fui a Malta la primera semana de agosto de 2020. Desde Holanda se puede viajar a algunos otros países de la Unión Europea desde hace ya algunos meses. Fui con dos amigos, y fuimos en avión. En el avión fue obligatorio usar mascarilla todo el tiempo, y también tuvimos que completar un formulario de salud. El viaje fue bastante largo, pero llevadero porque logré leer “La isla a mediodía” de Cortázar, y dormir una pequeña siesta. Una vez en territorio maltés, donde prácticamente no había más casos de COVID-19, la mascarilla era solo obligatoria en el transporte público y dentro de los museos.

Vista aérea de Malta.

Nos alojamos en Saint Julian, la zona con más vida nocturna, en un AirBnB. Fue la primera vez que utilicé esa plataforma para reservar alojamiento, y quedé muy conforme con la relación calidad-precio. El departamento era inmenso, o al menos, me pareció inmenso, tras haberme acostumbrado a la estrechez de los edificios holandeses. Contaba con una sala común con aire acondicionado, y cocina y baño compartidos, pero habitación privada. El dueño iba cada noche a controlar que todo estuviera en orden y asegurarse de que no necesitásemos nada.

Paisaje urbano típico.

Al ver en el mapa la distancia entre el departamento y el centro me alegré: diez minutos a pie para mí, que disfruto caminar, no es nada. La primera vez que realicé el camino me di cuenta que estaba equivocada: las calles de Malta son brutalmente empinadas. Diez minutos a pie en Malta cansan tanto como una hora de caminata en un terreno plano. Además, durante el día el sol es muy intenso; y durante la noche, la oscuridad puede ser un poco desafiante.

Lo que más me llamó la atención es la mezcla cultural que allí se percibe: los edificios son todos color piedra amarilla, con un dejo de arquitectura árabe, pero se maneja por la izquierda al igual que en el Reino Unido, y hay varias cabinas telefónicas rojas al estilo londinense. ¡Claro! ¡Malta había sido colonia británica! Por lo tanto, había muchos visitantes españoles: como había sido colonia británica, el inglés es uno de sus idiomas oficiales, y es común que los niños de edad escolar de España hagan viajes de inmersión a esa isla. El otro idioma oficial es el maltés, que es una mezcla de árabe con italiano. Y sí, también había muchos turistas de las tierras romanas y cierto sabor tano. Por su parte, mi amigo venezolano estaba asombrado con el parecido que tenía con la Isla Margarita, a la que tanto aprecio le tenía. Además, geográficamente queda entre Italia, Túnez y Libia, y bastante cerca de Grecia. Una real mezcla cultural.

Desafortunadamente, no fue mi lugar ideal de vacaciones, pues a mí no me gustan las playas, y no soy una gran admiradora del verano. Pero sí aprecio enormemente la experiencia de haber visitado y conocido. Mi lugar favorito fue sin duda Mdina, que es la antigua capital, y Rabat, que es la ciudad que está junto a Mdina, y en la que se encuentran las Catacumbas y los Refugios de la Segunda Guerra Mundial. Además, Rabat cuenta con una arquitectura e influencia árabe más marcada que en el centro de Valleta. En las Catacumbas y Refugios era obligatorio usar mascarilla, a pesar de que el calor era sofocante. En esa zona, también habían filmado varias escenas de Game of Thrones.

En lo que refiere a las playas, la mayoría son de piedra y no de arena. Son muy amigables para nadar: no solo la temperatura y limpieza del agua son buenas, sino también su profundidad. Me quedé con las ganas de visitar la Laguna Azul, que había podido vislumbrar con claridad desde el avión. Pero solo estuve cinco días, tres de los cuales hizo un calor sofocante, y preferí no tener que viajar con dos horas en transporte público con mascarilla para llegar allí. Tal vez, un buen consejo sea no ir en pleno verano, sino justo antes, o justo después.

En resumen:

IDEAL PARA: ir en familia.

LUGAR IMPERDIBLE: Mdina y alguna playa de roca.

EVITAR: ir en pleno verano, pues existe el riesgo de que haya una ola de calor.

INFALTABLE: protector solar, anteojos de sol y ropa muy fresca. Durante la noche no refresca.

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