Traductorado o profesorado de inglés: ¿Cuál es mejor?

Hola Cecilia. Te escribo para pedirte un consejo: el año próximo quiero empezar a cursar alguna carrera relacionada con el inglés, porque se me da muy bien, pero no sé si hacer el traductorado público, el literario, el interpretariado, o anotarme al profesorado. Quiero aprovechar que tengo facilidad con este idioma, y tal vez formarme para alguna carrera que me sirva si el día de mañana quiero vivir en otro país. ¿Qué opción es mejor? ¿Cuál me recomendás? Un beso! Carla”.

Hola Carla. Ayudarte siempre es un placer. Para empezar, tené en cuenta que ambas carreras tienen el requisito de exigir cierto grado de conocimiento del idioma inglés, que puede ir desde intermedio para algunos profesorados, o bastante avanzado para los traductorados.
A grandes rasgos, para hacer cualquier traductorado es importante que, además del inglés, te guste mucho el español, la gramática, leer por horas y horas, seas superdetallista y, por último, pero en realidad, más importante, te gusta mucho investigar. Además, el trabajo del traductor, incluso aunque formes parte de un equipo, es muy solitario. El trabajo de un traductor es recibir un texto, sobre un tema que tal vez no conocés en profundidad, primero ponerte a investigar en qué consiste realmente ese texto, y después también traducirlo, o a veces, adaptarlo, al idioma al que lo traduzcas. Entonces, no es solamente sobre el inglés: tenés que ser experto en español, y al menos para mí, que estoy viviendo en el extranjero, a la hora de conseguir trabajos, desenvolverme bien en español a veces pesa más que desenvolverme bien en inglés, que eso es algo que todo el mundo tiene en este lugar.
En cambio, para hacer el profesorado, además del inglés, te tiene que gusta enseñar, estar en contacto con la gente, trabajar en equipo, y tenés que tener ese je ne sais quoi que algunos llaman “vocación”. Entonces, si bien parecen cosas muy similares porque tienen un elemento en común (el idioma inglés), en realidad son cosas muy diferentes, para dos perfiles totalmente distintos, que aún así se pueden complementar, y pueden ser llevadas a cabo por el mismo profesional. Si querés saber más sobre este tema, quedate mirando este video y leyendo el resto del post.

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Al menos en Argentina, las dos opciones más comunes son el Profesorado y el Traductorado de inglés, aunque también hay otras opciones como por ejemplo, el interpretariado. A su vez, dentro de lo que es el traductorado hay diferentes ramas: técnico, literario, público, científico, entre otras. Todas las opciones son interesantes, algunas con aspectos más favorables que otras, y cuál es la mejor opción va a depender de tus expectativas y tus posibilidades actuales.

Por mi parte, hice el Traductorado Público de inglés (y español) en la Universidad Nacional de Lanús. El consejo que me hubiera encantado recibir es que si bien hay un montón de trabajo como traductor, y es un trabajo hermoso, es un trabajo muy solitario y es difícil empezar. Por otro lado, hay mucha demanda de profesores de idioma, al menos a mí me divierte mucho dar clases, y es relativamente sencillo insertarse en el mercado laboral, especialmente como profe de inglés. Entonces, si todavía sos joven y no tenés un trabajo estable o estabilidad económica, empezar por el profesorado y luego dedicarte al traductorado (mientras te desenvolvés como docente) puede ser una opción inteligente.

Cuando terminé el secundario, a los 18 años, elegí el Traductorado Público en la Universidad de Lanús por tres motivos: 1) mi meta principal era tener la mejor formación posible para la escritura y redacción, con vistas también a poder viajar y trabajar en algún país donde se hablasen otros idiomas, 2) quería tener la mejor formación posible, lo más rápido posible, por lo que inicialmente descarté el profesorado y los traductorados literarios, que eran terciarios y no universitarios, y el programa de la UBA, que es más extenso que los demás, y 3) no tenía los medios suficientes como para pagar una universidad privada, además de que vivía cerca de Lanús, y la educación pública universitaria tiene fama de ser más prestigiosa que la privada. Entonces, un Traductorado Público, que es una carrera de grado, en una universidad pública (o sea, gratis) que encima quedaba cerca de mi casa, era perfecto. De todas formas, ya que siempre trabajé en educación también, haberme anotado también en el profesorado podría haber sido útil para empezar a trabajar como profe, aunque en ese momento me interesase más pensar en trabajos que empezaría a conseguir una vez ya recibida.

Todos los traductorados son buenas opciones si además te gusta el español y disfrutás de la lectura y la investigación. A menos que tengas conocidos que ya estén insertados en ese mercado, u otras posibilidades de ingreso, no es fácil empezar.

La elección del Traductorado Público es perfecta si se aspira a tener un título universitario de grado, trabajar en empresas multinacionales o como autónomo, y especializarse en Derecho o Economía. No es una buena elección si no te gusta estudiar derecho. El plan de estudios de la UBA tiene mucha más carga en materias de Derecho.

El Traductorado Literario es ideal si amás la literatura y el arte, pero tiene la desventaja de que, al menos en institutos de renombre como el Lenguas Vivas, es no-universitario. Eso puede representar una desventaja si se aspira a, por ejemplo, hacer un máster en determinados países extranjeros. Aunque eso hay que averiguarlo bien, porque cada país tiene sus propias reglas. También existe la licenciatura en idioma inglés, que puede ser una alternativa perfecta para complementar estos traductorados que si bien son super completos y prestigiosos, tienen ese contra de ser no-universitarios.

Otros traductorados e interpretariados: también son perfectos si se tiene muy en claro lo que se quiere y puede hacer. Hay muchas opciones, cada una con sus pros y sus contras, y lamentablemente en este artículo no es posible abarcarlas todas. Es cuestión de informarse sobre los planes de estudios de cada carrera en cada casa de estudios, y pensar y analizar los objetivos laborales de cada uno.

Profesorados: hay miles. Los dos más famosos son el del Lenguas Vivas y el del Lengüitas, ambos en Capital Federal, Buenos Aires; tienen la particularidad de ser muy exigentes, y dan la facilidad de hacer las equivalencias y tener además el título de traductor. Hay muchas otras instituciones que ofrecen este plan de estudios, tanto públicas como privadas. De todas formas, si se aspira a trabajar en el extranjero, hay que averiguar cuáles son los requisitos de cada país, y las exigencias de cada institución. Por ejemplo, en algunos institutos en Europa, solo tomar profesores que tengan un Certificado CELTA. Puede ser que el título de profesor, que es tan necesario en Argentina, no tenga validez en el extranjero.

Entonces cuál es la mejor elección en cada caso va a depender mucho de cuáles son las expectativas, las posibilidades, y el plan que se tenga para llegar al objetivo deseado. En mi caso, si bien estoy super contenta con lo que hice, tal vez me hubiera resultado útil tener algún certificado de educación en enseñanza mientras estudiaba el traductorado, para poder tener un trabajo más estable y profesional.

Los exámenes de ingreso suelen ser árduos y exigentes. Preparé a muchos alumnos para ingresar a los profesorados y traductorados en Argentina, y actualmente brindo asesorías y clases online que garantizan el éxito. Escribime para recibir más información. Si te gustó este artículo, compartilo con tus amigos, familiares y cualquier otra persona a la que pueda llegar a gustarle. ¡Muchas gracias!

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